La Orden PRE/116/2008 sobre el Plan de Contratación Pública Verde sigue los pasos de las directrices europeas de aplicación de criterios de seguridad y respeto con el ambiente en las compras realizadas por la administración pública.

Por el momento, las disposiciones que establece la orden son escasas, haciendo referencia a la cantidad de madera certificada (cadena de custodia) que debe disponer y justificar un mueble adquirido por la administración y a la posibilidad de poner reponer piezas durante un periodo de tiempo. También se anunció un incremento de las exigencias por parte de la administración pública.

Aunque este incremento no se ha visto reflejado todavía en ninguna ampliación de esta ley, sí es cierto que las diferentes administraciones públicas, así como las entidades privadas que se pueden considerar grandes compradores, están solicitando que las empresas licitantes a concursos demuestren su respeto al ambiente a través de una serie de medios que se están generalizando a lo largo de todas las administraciones, alcanzando a empresas privadas en las que, en ocasiones, los pliegos de condiciones técnicas y ambientales aún son más exigentes, con el fin de dar a conocer al gran público, es decir, a su comprador, su implicación con el ambiente.

Ejemplo de lo arriba indicado son las exigencias extraídas de una administración pública autonómica, en la que se solicita, textualmente:

  • UNE – EN ISO 14.001/2004: Sistema de Gestión Ambiental aplicable al diseño y producción.
  • UNE 150.301:2003 Ecodiseño: Acciones para crear productos respetuosos con el medio ambiente.
  • Eco-etiqueta gestión forestal sostenible PEFC o equivalente.
  • Minimización de los posibles impactos ambientales que los embalajes pueden provocar al medio ambiente.

Obviamente, se detectan cuestiones excesivamente generales, debiéndose proporcionar al licitador una información más concisa de lo que se exige, pero desde luego este hecho, que es simplemente un ejemplo entre los muchos existentes, muestra el camino por el que se están decantando los concursos públicos.

Cabe destacar que estas cuestiones ambientales no olvidan las técnicas, pues el respeto al ambiente también contempla el no producir innecesariamente y no dar lugar a residuos en exceso, por lo que el comportamiento del mueble debe ser el adecuado, así como su durabilidad, con el fin de que el usuario no precise sustituirlo en un periodo excesivamente corto, sintiendo además el lógico desagrado por el mal funcionamiento del producto.

De hecho, tanto el ecodiseño como la etiqueta europea del mueble, otro medio importante para demostrar el respeto de producto y proceso hacia el ambiente, describen, junto con otros conceptos, criterios sobre el producto final, que se refieren a su durabilidad, resistencia, estabilidad y seguridad, todo ello analizado según normas europeas, en caso de existir, ISO en su defecto, y si no hubiera ningún método normalizado, el análisis se realizaría bajo el juicio del laboratorio de ensayos reconocido.

El Símbolo Calidad de AIDIMA ofrece toda esta información al público, tras los análisis pertinentes de muebles y materiales, por lo que puede servir de gran ayuda para obtener una ventaja competitiva en las licitaciones de mobiliario.

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