La reciente puesta en marcha en AIDIMA del laboratorio de biocombustibles sólidos permite realizar los distintos ensayos para conocer la calidad de los biocombustibles sólidos de acuerdo a los estándares establecidos por normativa vigente.

El uso de biomasa como biocombustible sólido para su valorización energética con fines tanto térmicos como eléctricos está experimentando un aumento importante. Este hecho conlleva la creación, por los organismos competentes (AENOR), de normativa exclusiva para biocombustibles sólidos. El cumplimiento de la normativa y la clasificación dentro de los estándares establecidos mejora la competividad de las empresas y va ligado a innovaciones tecnológicas.

En este sentido desde AIDIMA hemos apostado por la creación de un laboratorio de biocombustibles sólidos para realizar los ensayos conforme a la normativa vigente con el fin de estudiar la calidad de distintas tipologías de biomasa potencialmente valorizables energéticamente.

Actualmente, los biocombustibles más usados y con una cuota de mercado mayor son los pélets y las astillas. La normativa (EN-14961) ha establecido los ensayos a realizar y los estándares de calidad tanto para pélets como para astilla. Por otro lado, en base a esta normativa se ha establecido el proceso de certificación, tanto para la producción como para su distribución, bajo la marca de calidad EN Plus.

En el último año, en España, hasta 8 empresas productoras de pellets han alcanzado los estándares de calidad EN-Plus, establecidos por el Consejo Europeo del Pellet basado en la normativa establecida por los organismos competentes en la Unión Europea (European Committee for Standardization). Frente a este hecho numerosas empresas optarán del mismo modo por la certificación.

Astillas de pino con corteza para realizar los ensayos

La certificación separa en tres niveles de calidad, EN-Plus A1, A2 y B, siendo de mayor calidad aquellos identificados como A1, y de menor, aquellos etiquetados como B. Así, los distintos niveles de calidad para pélet (A1, A2, B) distinguen el uso final que pueden tener. A1 es óptimo para uso domestico, con un precio más elevado, mientras que B se recomienda para uso industrial, debido a las distintas características del proceso de combustión. El nivel de calidad A2, con propiedades intermedias, podría emplearse en ambos ámbitos, con un precio intermedio.

Los ensayos de durabilidad, cantidad de cenizas, poder calorífico, el contenido en Cloro y Azufre e incluso el origen de la biomasa, son los más importantes para determinar los distintos niveles de calidad del biocombustible.

La durabilidad determina la dificultad de desmoronamiento del pélets durante su almacenamiento y distribución. Si la durabilidad no alcanza los valores exigidos podemos tener problemas de alimentación y suciedad en la caldera, una reducción de la eficiencia de combustión y un incremento de las emisiones. Una mala durabilidad mecánica se debe, principalmente, a problemas durante la producción de los mismos.

Por otro lado, el contenido de ceniza en el pélet determina el residuo que encontramos al final de la combustión en la estufa. Un alto contenido de ceniza, puede plantear problemas de combustión a causa del atascamiento de los agujeros del brasero y puede incrementar la emisión de partículas de la estufa. El contenido de ceniza es debido a la especie de la madera utilizada o a la presencia o ausencia de corteza.

Diferentes tipos de biomasa y pélets obtenidos

Por último, las propiedades químicas, el contenido en cloro y azufre, determinan la formación de residuos en el brasero y problemas de corrosión de las partes que constituyen la caldera; y el poder calorífico determina el valor energético del biocombustible y en muchos casos en precio final del producto.

Departamento de Tecnología y Biotecnología de la Madera

Si desea información acerca del control de calidad en biomasa y su normativa, contacte con los técnicos de AIDIMA.

Más información sobre el Servicio técnico de innovación y control de calidad de biomasa.

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