Desde hace más de 10 años, AIDIMA asesora tecnológicamente a ayuntamientos, organismos públicos, arquitectos y empresas de rehabilitación en la evaluación de la seguridad frente incendios de edificios singulares, públicos y privados.

En la historia reciente, las actividades industriales han dado lugar a sistemas productivos que, en mayor o menor medida, se han añadido a nuestra herencia cultural. Según la organización internacional TICCIH (International Committee for the Conservation of the Industrial Heritage), forman el patrimonio industrial los restos materiales de la tradición industrial que tienen valor histórico, tecnológico, social, arquitectónico o científico. Estos restos incluyen edificios y maquinaría, plantas, talleres, molinos y fábricas, minas y sitios para procesar y refinar, almacenes y depósitos, así como viviendas, infraestructuras, paisajes industriales, productos y procesos.

Según el Plan Nacional de Patrimonio Industrial, se entiende por patrimonio industrial el conjunto de los bienes muebles, inmuebles y sistemas de sociabilidad relacionados con la cultura del trabajo que han producido las actividades de extracción, de transformación, de transporte, de distribución y gestión surgidas de la “revolución industrial”. Estos bienes, precisa el citado plan, deben entenderse como un todo integral compuesto por el paisaje en el que se insertan, las relaciones industriales en que se estructuran, las arquitecturas que los caracteriza, las técnicas utilizadas en sus procedimientos, los archivos generados durante su actividad y sus prácticas de carácter simbólico.

En Pedro Muñoz (Ciudad Real), existe una antigua harinera («La Harinera») que es uno de los pocos edificios que reflejan la importancia que tuvo la tradición industrial harinera en la región de Castilla-La Mancha y en España. Esta fábrica de harinas es un elemento singular en Europa y constituye un bien fundamental del patrimonio industrial europeo. Se conserva con su maquinaría, con algunas piezas datadas en 1860.

Vista exterior de la harinera

Vista exterior de La Harinera

Santiago Arroyo Serrano, presidente de la Fundación Iberoamericana de Industrias Culturales y Creativas (FIBICC), ha abierto recientemente, tras un período de restauración, La Harinera con el objetivo de que sea un centro de exposiciones innovadoras, demostrando que la restauración patrimonial puede constituir de forma viable un impulso cultural y turístico para un pueblo y la región. El objetivo de FIBICC es impulsar la economía de la cultura, así como apoyar iniciativas que tengan como eje la cultura.

La Harinera ha sido cuidadosamente restaurada y su madera se encuentra en muy buen estado. Su amplia superficie (casi 900 metros cuadrados) la hace idónea para albergar exposiciones, cursos de formación, conciertos, residencia de artistas, encuentros internacionales, teatro, danza, conferencias, etc. En resumen, cuanto un centro cultural moderno puede acoger.

Planta baja de la fábrica. La maquinaría se conserva en perfecto estado

Planta baja de la fábrica. La maquinaría se conserva en perfecto estado

Consciente del valor patrimonial de La Harinera, la doctora arquitecta Diana Sánchez Mustieles presentó a finales de 2014 la ponencia “La Harinera de Pedro Muñoz: Claves para la puesta en valor como Patrimonio Industrial”, que puede encontrarse en su blog Patrimonio Industrial Arquitectónico. Diana Sánchez es miembro de ICOMOS (International Council on Monuments and Sites) y presidenta de APIVA (Associació de Patrimoni Industrial Valencià).

Planta segunda de la fábrica. La maquinaría se conserva en perfecto estado.

Planta segunda de la fábrica. La maquinaría se conserva en perfecto estado

Los técnicos de AIDIMA han prestado asesoría a FIBICC respecto al cálculo de la sección eficaz de la madera en el caso de un supuesto incendio en La Harinera, de acuerdo con el Código Técnico de la Edificación (CTE). Para ello, se han determinado las propiedades mecánicas de la madera mediante tecnologías avanzadas de evaluación no destructiva (emisión-recepción de ultrasonidos), se han medido las dimensiones de los elementos de madera y se han analizado muestras representativas de la madera con el objetivo de determinar su especie y densidad.

 

En general, la metodología que emplea AIDIMA para determinar la seguridad frente a incedios según el documento básico SI (Seguridad en caso de incendio) del CTE precisa realizar los siguientes análisis o ensayos:

  • Determinación de la especie botánica mediante procedimientos internos de AIDIMA.
  • Determinación de la densidad, según la norma española UNE 56531:1977. Características físico-mecánicas de la madera. Determinación del peso específico.
  • Determinación de la clasificación estructural por emisión-recepción de ultrasonidos, con equipo no destructivo, según métodos internos de AIDIMA desarrollados en proyectos de I+D, que tienen en cuenta, entre otras, variables como la densidad real de la madera, su longitud y su estado.
  • Determinación de las secciones eficaces, según SI-6 (Resistencia al fuego de la estructura).
  • Determinación de la pérdida de sección por la posible acción del fuego en función de un tiempo determinado de exposición, según SI-6 (Resistencia al fuego de la estructura).

Con todos los datos obtenidos se calcula el tiempo de resistencia durante un incendio (R30, R60 o R90), en relación a lo establecido por el CTE para las distintas tipologías de edificios (publica concurrencia, residencial, etc.).

En caso de que no se cumpla lo establecido por el CTE, AIDIMA recomienda posibles modificaciones en la madera (tratamientos ignífugos, aumento de sección, uso de materiales aislantes, separación de zonas, etc.), para el adecuado cumplimiento del CTE en lo referente a resistencia al fuego.

Departamento de Tecnología y Biotecnología de la Madera

Si desea información acerca del Servicio de Inspección y Diagnosis de Madera Estructural, contacte con los técnicos de AIDIMA.

Más información sobre estos servicios en: Servicio de Inspección y Diagnosis de Madera Estructural

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