Como lo demuestra la Cooperativa Obrera San José, cooperativa valenciana que se dedica a la fabricación de arcas fúnebres y que este año ha renovado su Certificado Símbolo Calidad AIDIMA (Instituto Tecnológico del Mueble, Madera, Embalaje y Afines).

Cooperativa San José obtiene el Símbolo Calidad de AIDIMAPara obtener el certificado, los ataúdes de esta cooperativa de Xàtiva han tenido que superar satisfactoriamente tres pruebas: el ensayo de peso específico sobre fondo dos veces y una prueba de asas funcionales para comprobar su resistencia.

Además de las arcas fúnebres de lujo, la cooperativa está especializada en la fabricación de yugos de madera para campanas y ofrece una gran variedad de medidas y modelos de arcas fúnebres, tanto comerciales como lujosas. La cooperativa lleva un severo control para que sus productos lleguen a los destinatarios con la máxima garantía y calidad, siendo sus señas de identidad, aparte de la satisfacción del cliente, la calidad y, sobre todo, el respeto al medio ambiente. Asimismo, han implantado un sistema de política medioambiental en la empresa que consiste en el control, seguimiento y minimización de los residuos que generan. Como consecuencia de ello, están en proceso de conseguir la calificación medioambiental ISO 14.000.

Con un sistema de producción semi-artesanal, emplea principalmente, madera de todo tipo: pino, haya, chopo, roble y sapelli, entre otras. A pesar de estar especializados en arcas lujosas, ofrece diversidad de calidades y precios, que van desde el más económico, cajas fabricadas en MDF (fibra) o en madera de 18 mm, hasta las llamadas ‘NAT’ (el más lujoso), con arcas construidas en maderas nobles de distintos espesores. Además, también elaboran ataúdes con talla totalmente artesanal. El presidente de Cooperativa Obrera San José, Antonio Benito Miñana, destaca una evolución por parte del consumidor hacia la compra de ataúdes más económicos: “ha disminuido la venta de arcas de lujo por la caja mediana o barata, es decir, que influye la coyuntura económica actual ya que la gente también gasta menos en estos productos”. Benito añade, además, que “desde que la empresa comenzó en el sector, concretamente en 1949, el mercado de las arcas fúnebres se ha transformado considerablemente, pues “antes solo se hacía una caja de lujo, con mucha talla, generalmente de 45 mm de grosor, mientras que hoy, se tiende hacia una caja sencilla en la mayoría de los casos y alguna mediana (de 30mm) en otros, debido, por un lado a la crisis y, por otro, a que la gente se cansa de algo tan recargado”.

Sus 62 años de historia dedicados a la elaboración de ataúdes no son incompatibles con la adaptación a las nuevas tecnologías, pues para esta cooperativa la innovación es otro de sus pilares básicos. Sus responsables también son conscientes de la importancia de Internet incluso en un sector como el suyo, disponiendo de una página web propia (http://www.cosanjose.com). Su próximo paso es la proyección al exterior, situación en la que se encuentran actualmente inmersos, con vistas a una exportación hacia Europa y otros continentes.

Las instalaciones de la cooperativa, que ocupan una superficie de 2.500 metros cuadrados, están divididas en diferentes secciones: tupinería, lijado, carpintería, acabado y tapicería. Y también, el sector de almacenamiento, destinado a las cajas cuando ya están terminadas.

La Cooperativa Obrera San José ha participado en diversas ferias del sector de las arcas fúnebres, como Funergal (en Galicia), y recientemente, en FunerMostra, en Valencia.

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